Quiero volver a verle. Sé que hice mal y que no me lo perdonaré nunca. No esperé 5 minutos a que viniese, me fui, sin más, como una egoísta desconfiada. Espero que me perdone, abandonando la esperanza de que lo haga. He hablado con él hasta el punto de que me ha dicho que pide perdón él por la tardanza y así ha concluido la discusión.
Hemos quedado como siempre en el puente, y me ha saludado con un guiño y por primera y espero que no última vez, un beso apasionado. Nuestra relación en sí es extraña, es perfecta y a la vez equivocada, es un amor difícil, una pasión descontrolada los jueves que me llevaba al puerto, y cómo no, fotografías para no olvidar impregnaban nuestros cuadros, realizados incluso a mano, gracias a las conchas y almejas de Oliver, de su querida playa y modo de vida al mismo tiempo.
He opinado siempre que cada pareja es como cada individuo quiere, es decir, las mismas características que definen a cada persona, forman una relación, extraña o peculiar, bonita o triste, llena de altibajos o perfecta, aunque la última se encuentra en peligro de extinción. Por eso, nuestro dúo es nuestro. Sólo nosotros es nuestra definición de la pasión que surge cada mañana y cada noche, y cada minuto me muestra distintos tipos de caricias, besos y abrazos sin fin, paseos bajo la luna, y clases divertidas de surf bajo las grandes olas peligrosas, pero al fin y al cabo, especiales para cualquier evento.
Mamá me ha llamado cinco veces hoy y me ha dicho que me echa de menos. Nunca quiero volver a casa y quedarme una segunda vez. No soy una persona que recae en el olvido o en la adicción del tiempo, de las personas, de su manera de ser y comportarse. Así, no he deseado regresar a mi hogar porque sé que de algún momento renacerá el volar de allí, como ya he hecho demasiadas veces. Pienso que un pájaro vuela cuando tiene la necesidad de volar, o cuando se siente presionado por el ambiente que le rodea, cuando tiene un hábitat difícil pero importante, o cuando ya tiene las alas bien hechas por fin. Alzar el vuelo es impresionante, es como volver a ser la persona que dice haber renacido tantas veces, es cambiar de personaje en un cuento de ciencia ficción o de una película de vaqueros, pero cuando de verdad tienes esa sensación o ese sentimiento decaído de retornar, no te dan ganas de nada. Solamente de observar mi vida en imágenes, en recuerdos caídos, en fin... que no quiero seguir de igual manera. Simplemente soy yo, quiero ser yo en todo caso. Oliver me ha mantenido a flote, mi barco se ha hundido demasiadas veces, depresiones y bajas han firmado mi expediente académico y laboral, pero él ha puesto el ancla en su sitio y me ha llevado a la superficie, a tierra firme, me ha devuelto a la vida como yo la conocía, viva y sonriente, cargada de emociones y risas, de alegría, felicidad.
Reconciliación. Palabra de 14 letras que me ha llevado a gritar a los 4 vientos: ¡HE NACIDO DE NUEVO!
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